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¿Cómo fomentan las Good Practices de URBACT la sostenibilidad junto a ciudadanos y otros aliados?

20 November 2017

Luchando juntos por la sostenibilidad

Los fenómenos y catástrofes relacionadas con el cambio climático (tanto a nivel medioambiental, sobre la biodiversidad, con consecuencias para los humanos, tanto sociales como económicas) han aumentado constantemente durante el último siglo y se ha acelerado este proceso en la última década. Aunque muchas consecuencias se observan a nivel global, otras tantas se producen a local y tanto las instituciones como como la ciudadanía deberían tomar acciones concretas para un amplio cambio social. Algunas Good Practices de URBACT lo han entendieron muy bien y están desarrollando, no solo estrategias sostenibles que son locales y concretas, sino también participativas: esto es lo que Manchester (Reino Unido), Santiago de Compostela (ES), Milán (IT) y Tallin (EE) abordaron durante el "Panel Juntos por la Sostenibilidad" del Festival de la Ciudad de URBACT celebrado en Tallin, Estonia, el 5 de octubre de 2017.

El incremento de la implicación de los ciudadanos en las políticas sostenibles

La sostenibilidad se ha promovido como concepto desde 1987. Desde entonces, la integración de los tres pilares del desarrollo sostenible –económico, social y medio ambiental- se ha convertido gradualmente en la principal corriente en muchos sectores. Al superar su nicho de nacimiento, el concepto ya está ampliamente aceptado aunque corre el riesgo de perder su principal componente de cambio de paradigma. Por eso, otros enfoques -que siguen siendo alternativos- promueven la integración más allá de los tres pilares: como la cultura o la salud, así como con los enfoques relacionados con la transversalidad, la permacultura o los modelos de transición.

"Los problemas medio ambientales se manejan mejor con la participación de toda la ciudadanía en el nivel relevante”. El punto 10 de la Declaración de Río ya apuntaba a la necesidad de modificar la metodología para abordar este cambio global con la inclusión de los ciudadanos brindándoles acceso a la información, así como la oportunidad de participar en la toma de decisiones, fomentando la conciencia crítica y la participación del público haciendo disponible todos los datos. La participación, el compromiso, la co-creación y el empoderamiento quedan enfatizados en otros documentos y declaraciones: el Panel de Alto Nivel del Secretario General de la ONU sobre Sostenibilidad Global, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la Nueva Agenda Urbana, el Pacto de Amsterdam y la Agenda Urbana para la UE, además de numerosas politicas nacionales, regionales y locales.

¿Cómo se puede apoyar el cambio de hábitos?

Esta preocupación ocupa un lugar destacado en la agenda política. De hecho, el desarrollo sostenible requiere que los ciudadanos estén implicados tanto de forma individual como colectiva, ya que, como dice Olivier de Schutter, los cambios de comportamiento que dependen de motivaciones intrínsecas de las personas serán resilientes ya que se convertirán en parte de la identidad del individuo afectado. Más allá del enfoque lineal-tradicional, de arriba hacia abajo, adoptado principalmente por las políticas públicas y que han demostrado sus límites, los marcos analíticos más recientes permiten abordar el tema de los hábitos sostenibles desde un enfoque práctico, incluyéndolos en un universo de conocimientos, valores, habilidades y productos que los hacen posibles. Tal enfoque elimina la culpa que con demasiada frecuencia se pone sobre los consumidores por sus prácticas no sostenibles para poner el foco sobre proyectos más constructivos, participativos y co-creados. Las ciudades de Manchester (Reino Unido), Santiago de Compostela (ES), Milán (IT) y Tallin (EE) han tratado de abordar este reto, cada uno a su manera.

"Más allá de un enfoque top-down, necesitamos empoderar a la ciudadanía”, Jonny Sadler, Manchester

El debate sobre dónde deben llevarse a cabo las acciones para lograr una mayor sostenibilidad ha estado presente desde hace décadas: ¿deberían ser de arriba hacia abajo, es decir, provenientes de las autoridades públicas, lo que podría implicar un fuerte control y posición de mando de las instituciones; ¿o ascendente, es decir, proveniente de ciudadanos e iniciativas locales, lo que podría conducir a una falta de estructura? Más allá de esta visión excesivamente simplificada, lo que muestra la Good Practices de Manchester titulada ‘Cultura para el Cambio Climático’ -presentado por Jonny Sadler, Director de Programas de la Agencia de Cambio Climático de Manchester- fue que cada uno de los actores interesados y comprometidos en este proceso debería aportar su granito de arena: autoridades públicas, agencias, empresas, ONG y ciudadanía, cada uno responsable y con competencias propias. En esta buena práctica, además, el enfoque de gobernanza a múltiples niveles ha generado un fuerte compromiso y cooperación de las ONGs locales de cultura y arte: gracias a la configuración del Manchester Arts Sustainability Team (MAST), Manchester City ha trabajado con 30 organizaciones desde 2010 para desarrollar formas innovadoras de involucrar e inspirar a los ciudadanos a actuar sobre el cambio climático. Esto solo se consigue gracias al enfoque de este tipo que permite la co-creación real, no solo por el bien del proceso sino también para garantizar una implementación adecuada.

"Necesitamos recompensar a los ciudadanos por sus actividades”, Gennadi Gramberg, Tallin

Los ciudadanos que participan en estos procesos lo hacen porque están fuertemente ligados a los valores que promueven y en los que actúan. Sin embargo, un amigo mío preguntó recientemente – más bien ‘se’ preguntó- : "¿Quién va a decir ‘gracias’ por lo que estoy haciendo mientras hay tanta gente que no hace nada o, lo que es peor, no les importa o deliberadamente destrozan nuestro planeta?”. La ‘Campaña de limpieza de primavera’ -presentada por Gennadi Gramberg, Jefe de la División de Educación y Proyectos Medioambientales del Departamento de Medio Ambiente de Tallin- hizo hincapié en la necesidad de recompensar a los ciudadanos, a pesar de la energía positiva y el ambiente que las personas obtienen con la experiencia. La campaña para limpiar la sal de las calles, plantar árboles y flores o recoger basura de las playas del Báltico ya se han llevado a cabo 26 veces. Las acciones son visibles, concretas y se presentan como eventos festivos, incluso con té y ‘porridge’. Además de ver que su ciudad se limpia y compartir un momento agradable, lo que realmente aprecian los ciudadanos son las insignias que reciben y reflejan en sus chaquetas: como un héroe soviético, con un sentimiento de actuar positivamente para la sociedad.

"Los niños son un actor clave para las prácticas sostenibles”, Marco Mazziotti, Milán

En términos de políticas y actividades alimentarias sostenibles, Milán es famosa. Lo es por sus actividades estratégicas y operacionales que la ciudad ha sido etiquetada como una buena práctica en el marco del proyecto titulado ‘Alimentos para las ciudades’. Se basa en una bolsa de plástico con la inscripción "Lo non spreco" (No desperdicio). Marco Mazziotti, Jefe de Asuntos de la UE, Departamento de Asuntos Exteriores de la Alcaldía de la ciudad de Milán, explicó una de las actividades concretas que ha llevado a cabo dentro de su -ahora internacional- Ley de Política de Alimentos Urbanos: un trabajo sobre el desperdicio de alimentos en los comedores escolares. Al dirigirse a los niños, el proyecto buscó tener un doble impacto: en ellos y en sus padres. Lo hizo al proporcionar bolsas de plástico a los niños para llevar a casa las sobras de los comedores escolares. Esto a su vez se incluyó en la linea general de la ciudad hacia estrategias alimentarias más sostenibles, en todo el ciclo urbano de alimentos (producción, procesamiento, logística, distribución, consumo y desperdicio). Para hacer posible la participación, la ciudad de Milán adoptó un enfoque de cuádruple hélice a lo largo de todo el desarrollo e implementación de la estrategia.

"Incentivar puede apoyar el cambio de conducta", Miguel Varela Pérez (link is external), Santiago de Compostela

Jugar es también un fuerte motor de cambio y eso es lo que Miguel Varela Pérez, CEO de Teimas Desenvolvemento en Santiago de Compostela, mostró a través de la buena práctica ‘Reciclaje de Recompensas de la Tropa Verde’. Todo el proyecto se basó en la responsabilidad de los ciudadanos en la adopción de actitudes de reciclaje, pero también en la creación de medidas circulares. Al reciclar, los ciudadanos reciben fichas que pueden intercambiar por regalos sostenibles y con poca huella en su producción, como tickets para el transporte público, cortes de pelo o comidas. Al trabajar con tiendas locales, la Good Practices española integró las actividades en la vida diaria de los ciudadanos, por lo que es fácil, interactivo y ‘divertido’ participar. Esto también tuvo un efecto de contagio en otras actividades de las tiendas locales y hábitos más amplios de los ciudadanos.

¿Qué se puede transferir de estas buenas prácticas de URBACT a otras ciudades?

Muchas ciudades europeas pelean para abordar la sostenibilidad desde su posición. Muchos todavía lo hacen en el vacío, adoptando un enfoque tradicional de diseño de políticas y servicios públicos locales, dirigiéndose a los ciudadanos pero no necesariamente incluyendo a los ciudadanos en este proceso. Las Good Practices presentadas anteriormente proponen algunos elementos que pueden transferirse a otras ciudades para apoyarlos a operar este cambio:

• Los proyectos sobre sostenibilidad pueden abarcar una amplia gama de temas: cambio climático, rendimiento energético, limpieza y gestión de residuos, (Derecho a) alimentos, reciclaje y muchos más.

• Los proyectos pueden aplicarse a diferentes esferas de actividades: arte y cultura, formulación de políticas, espíritu empresarial y/o ciudadanía.

• Los objetivos de los proyectos pueden ser una búsqueda de: empoderamiento, concientización, impacto visible en la ciudad, visión, sistemas económicos alternativos y/o cooperación internacional.

• Trabajar en conjunto con interesados y ciudadanos relevantes para diseñar e implementar las estrategias y herramientas adecuadas. Dichos interesados pueden ser: ciudadanos, empresas, escuelas, empresarios y/o responsables políticos.

• Los ciudadanos pueden participar a través de: premios, juegos, campañas de sensibilización, eventos culturales y/o oportunidades de desarrollo de proyectos.

• El municipio puede adoptar el enfoque que mejor se adapte a su proyecto, cultura y recursos disponibles: el de coordinador, facilitador, conductor o autoridad moral.

• Los proyectos pueden tomar diferentes formas de laboratorios: Living Lab, Innovation hub, Climate Lab y/o Multimedia lab.

• Los proyectos pueden ser financiados por los presupuestos municipales, fundaciones privadas y/o patrocinadores.

• Los proyectos pueden conducir a una estrategia de política, renovación urbana, plataforma de crowdfunding cívica y/o actividades prácticas.

Estas Good Practices también enseñan la manera de presentar su proyecto de una manera que sea atractiva para sus ciudadanos, su administración pero también más allá, adoptando una actitud positiva y constructiva hacia su esfuerzo por una mayor sostenibilidad.


* Texto original de Marcelline Bonneau en la página de URBACT