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¿Puede la naturaleza hacer a nuestra ciudad resiliente al cambio climático?

20 September 2017

Entre los titulares de este verano destacan algunas noticias: las desastrosas inundaciones en el sur de Inglaterra, Estambul y Berlín; la sequía en Roma; las casas arrasadas por los incendios forestales en la costa de Croacia, la Costa Azul y en otros lugares… La magnitud y la frecuencia de estos y otros acontecimientos evidencian que el cambio climático es ya una realidad y los impactos serán aún más grandes en el futuro... Sí, tenemos que reducir los gases de efecto invernadero, pero igualmente urgente es adaptarnos a estos impactos. Todas las ciudades, dependiendo de su posición geográfica, experimentaran muy probablemente olas de calor o sequías cada vez más frecuentes y de mayor duración, incendios forestales más asiduamente, subidas de la marea extremas o lluvias torrenciales que provocan inundaciones en las ciudades, desbordamientos de ríos o desprendimientos de tierra. ¿Cómo pueden las ciudades hacer frente a los impactos previstos por el cambio climático en el futuro, cuando se tendrán que enfrentar con presupuestos muy ajustados? ¿Puede la naturaleza ser la solución?

Malmö disfruta de soluciones gracias a la infraestructura verde

Malmö, la tercera ciudad más grande de Suecia, tiene una larga tradición en enfrentarse a lluvias torrenciales y su adaptación se ha producido mucho antes de que el cambio climático estuviera en la agenda pública. Las soluciones se han hecho aún más importantes ahora con el pronóstico de que aumentarán el número y la intensidad de fenómenos como las precipitaciones extremas. Nada más cruzar el puente de Øresund, la ciudad de Copenhague sufrió inundaciones por una lluvia torrencial en 2011. El coste de los daños llegó a los 800 millones de euros. Un fenómeno tan extremo podría golpear también a Malmö. En una escala más pequeña, el vecindario de Augustenborg, en Malmö, ya experimentó frecuentes inundaciones con un sistema de saneamiento que se vio desbordado en los años 80 y 90. En lugar de ampliar el alcantarillado, la ciudad probó con la infraestructura verde y azul: vegetación y agua. Esta solución comprende varios kilómetros de canales acuáticos y lagunas de retención, tejados verdes en los edificios nuevos y el acondicionamiento de áreas verdes para almacenar mejor el agua de lluvia o retrasar su descarga. Solo se va por el alcantarillado el exceso de agua. Por lo tanto, los problemas de inundaciones han acabado, al mismo tiempo que la zona se ha vuelto mucho más atractiva para los residentes.

La ciudad ha utilizado este enfoque otra vez en Western Harbour, una nueva área residencial que aprovecha una zona anteriormente construida. Allí solucionan el problema de las aguas pluviales gracias a la ayuda de techos y zonas verdes, canales de agua y cuencas de retención. El agua se ha convertido en elementos lúdico en el diseño urbano de la zona, que contó con los futuros residentes desde su fase de planificación. El diseño también ayuda a mitigar el cambio climático gracias a las viviendas de bajo consumo energético y a la generación integrada de energía renovable. Todo esto ha hecho de Western Harbour una zona muy popular, no sólo para sus residentes, sino también para muchos otros ciudadanos y turistas que disfrutan de esta bella zona costera. Esta valiosa experiencia y el conocimiento a largo plazo son un activo que Malmö comparte con otras ciudades como miembro de la red URBACT Resilient Europe.

De hecho, las soluciones basadas en la naturaleza pueden ser una herramienta clave para la adaptación al cambio climático. Comprenden desde la infraestructura verde de todo tipo, hasta las soluciones que permiten que los procesos naturales, como las inundaciones, se produzcan sin generar daños. Como, por ejemplo, construyendo casas flotantes o elevadas sobre el terreno. Mientras que Malmö ya disfruta de muchos de los beneficios de la infraestructura verdes para impulsar la calidad de vida, Hamburgo y Copenhague se han dado cuenta de que necesitan urgentemente soluciones basadas en la naturaleza para hacer frente al cambio climático. Simplemente no pueden extender la infraestructura técnica -su sistema de alcantarillado- para hacer frente a la cantidad de agua que se espera que llegue por las lluvias. El coste de esa solución, si fuera posible, sería astronómica. En cambio, las zonas y los techos verdes, las zonas de almacenamiento o las calles como vías temporales de agua, conducirán, acumularán, drenarán y retrasarán la descarga de agua, aliviando así el sistema de alcantarillado. Los cálculos muestran que las soluciones de hoy en día como las que conocemos no funcionarán con el clima futuro de Europa, pero combinar estas con las soluciones basadas en la naturaleza puede que sí lo haga.

Rotterdam opta por la multifuncionalidad en su denso entorno urbano

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Rotterdam también tiene que hacer frente cada vez más a los retos relacionados con el agua: crecimiento del nivel del mar, aumento de las lluvias torrenciales y las inundaciones de los ríos. No hay muchos lugares donde el agua pueda ir, ya que gran parte del área tiene poca altura y el agua necesita ser bombeada. Esto hace que la ciudad sea muy vulnerable y depende de una infraestructura técnica funcional. Rotterdam necesita capacidad de almacenamiento para retrasar la descarga de agua durante las fuertes lluvias, pero el espacio es escaso en los Países Bajos, donde casi todos los metros cuadrados se utilizan para construir casas o para el cultivo. Además, como ciudad densa, Rotterdam tiene como objetivo tener un modelo energético y un transporte eficiente, además de ser habitable y atractiva. En su búsqueda de soluciones innovadoras, Rotterdam presentó una serie de ideas que se están explorando en el contexto de la red Resilient Europe. Algunas son estructuras adaptables, como el pabellón flotante alimentado por energía solar en el Rijnhaven (https://www.drijvendpaviljoen.nl/) que funciona con diferentes niveles de agua, otras ideas son huertos en las azoteas o las famosas ‘plazas de agua’. Su diseño especial ofrece múltiples usos y beneficios: Normalmente, estas plazas están secas e incluyen patios de recreo, instalaciones deportivas, lugares agradables para conocer o tomar un descanso, pero con las grandes lluvias se llenan de agua, protegiendo al entorno de las inundaciones.

Sin embargo, estas formas innovadoras de hacer frente a los desafíos climáticos no siempre son fáciles de implementar. Mientras los responsables de la planificación estaban entusiasmados, los ciudadanos estaban preocupados: ¿Por ejemplo, el área seguiría siendo segura para sus hijos? Tenían que encontrar maneras de superar estos obstáculos, generar confianza en la población y convencer de los beneficios. Mientras tanto, las primeras plazas de agua han sido creadas y son muy apreciadas.

Combinar medidas duras y blandas para hacer de Vejle una ciudad resiliente al clima

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El agua también forma parte de la identidad de la ciudad de Vejle, en Dinamarca, y viene de todas partes: el aumento del nivel del Báltico, junto con las tormentas, aumenta el riesgo de sufrir inundaciones costeras. Aumenta el número de estos fenómenos y también su intensidad, por lo que las lluvias torrenciales cada vez traen más agua que acaba también en los ríos. Esto hace que importantes activos en la ciudad, como los puertos o su centro urbano, junto con infraestructuras vulnerables y el sistema de alcantarillado acaben desbordados ante tal magnitud de agua. Las llamadas medidas blandas, como los programas de respuesta rápida en caso de emergencia, no serán suficientes en el futuro.

Esta ciudad ya está usando soluciones basadas en la naturaleza en varias áreas pero, aunque son muy eficientes, no pueden lidiar solas con los futuros impactos del cambio climático sobre Vejle, sobre todo con las fuertes mareas que amenazan con inundar la ciudad. Por eso, la ciudad está buscando soluciones nuevas e innovadoras que combinen medidas verdes, duras y blandas. El proyecto 'Fjordbyen' servirá como laboratorio para la adaptación al cambio climático y el control de las inundaciones, además de explorar la idea de que el agua pueda ser un activo para el área urbana, no solo un riesgo. Las soluciones innovadoras en las que se puede adoptar el agua pueden mejorar el conocimiento, el crecimiento económico y el bienestar de la población local.

Un factor común para éstos y otros ejemplos similares de soluciones resilientes al clima en las ciudades de toda la Unión Europea es que ven la adaptación al cambio climático como parte de un concepto más amplio. Rotterdam, Vejle, Glasgow, Bristol y Salónica también forman parte de la iniciativa ‘Global 100 Resilient Cities’, además de colaborar en la red URBACT Resilient Europe. El concepto abarca la cohesión social, el medio ambiente, el bienestar y la salud, el desarrollo económico, el patrimonio, la participación y la mejora de la calidad de vida.

Tesalónica basa su resiliencia en la participación y la colaboración

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En Tesalónica, más de 40 organizaciones y 2.000 ciudadanos han participado en la estrategia de resiliencia de la ciudad griega. Este proceso continuo de co-creación fomenta el potencial de encontrar soluciones innovadoras bottom-up (de abajo a arriba) para residentes y la comunidad en general. Al igual que Rotterdam, la densidad urbana es un problema para Tesalónica, que tiene solo 2,6 metros cuadrados de espacio verde por habitante, en comparación con la media europea que se sitúa entre los ocho y los diez. Sin embargo, la ciudad ve la infraestructura verde como una parte importante de la solución. Por lo tanto, la ciudad tiene como objetivo aumentar la calidad, la eficacia y los beneficios al rediseñar el limitado espacio libre que tienen, al tiempo que ven en esos espacios un lugar para la interacción social. La ciudad plantea soluciones como superficies permeables, jardines de lluvia, muros verdes, pero también apoya la agricultura urbana en patios interiores y pequeños jardines comunitarios, que además tienen un coste bajo (algo muy importante en tiempos de austeridad).  Estas soluciones no sólo implican en el diseño a los residentes, sino que animan a aprender agricultura y nutrición, integran a las personas migrantes o refugiadas y mantienen un patrimonio cultural de tradición agrícola.

Por su valiosa infraestructura verde, la ciudad desarrolló el programa Adopt your Green Spot, que facilita la participación activa de los ciudadanos en el mantenimiento de las zonas verdes urbanas usando el formato de copropiedad del espacio público y reduciendo el coste sobre las arcas públicas. Este programa tiene otra vertiente positiva: se trata de una actividad que educa a las personas, contribuye a la economía local y crea o fomenta las comunidades locales y la cohesión social. Participación, educación, comunidad, conexión, integración y mucho más, estos son los factores ‘blandos’ importantes para construir la resiliencia a largo plazo y propiciar una mayor efectividad que la que las propias medidas técnicas podrían tener por sí solas.

Transformar ciudades gracias a la naturaleza e innovación en lugares prósperos: Bilbao inspira

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Bilbao, que recientemente se convirtió en una ciudad de Buenas Prácticas URBACT, da un paso más al enfoque holístico de la adaptación. Hace algunas décadas, la ciudad aprendió dolorosamente que los modos de hacer a los que estaban acostumbrados no les llevarían a salir de su profunda crisis económica. La ciudad inició un proceso de elaboración de una estrategia de desarrollo urbano integrada para hacer frente a la complejidad de los desafíos de la ciudad. Ese proceso continuo de búsqueda todavía está en curso. En los últimos 30 años, Bilbao ha emprendido una transformación masiva. Intervenciones como el icónico museo Guggenheim, la limpieza de la ría, las nuevas infraestructuras, la internacionalización, un enfoque que busca la excelencia en el diseño, con bonitos parques y otras zonas verdes, así como la restauración del centro histórico, reinventaron una ciudad que vive ahora una situación de prosperidad . A partir de este trabajo, la ciudad ha iniciado recientemente actividades de adaptación que contribuirán a crear una ciudad floreciente, resistente al clima y que ofrezca una alta calidad de vida. Un ejemplo es la regeneración es el distrito de Zorrotzaure, una zona industrial actualmente degradada e inundable. Una combinación de medidas ‘grises’ y ‘verdes’ y un nuevo diseño urbano harán de éste un lugar atractivo, añadiendo a Bilbao una imagen de ciudad moderna, habitable y fuerte.
Las ciudades que aquí se han mostrado presentan planteamientos viables que convirtieron la necesidad de hacer de su ciudad un lugar resistente al clima en una oportunidad para mejorar la calidad de vida y convertirlas en lugares agradables y prósperos. El proceso para llegar allí incluye muchos de los ingredientes ya utilizados en otros procesos de regeneración y desarrollo urbano, entre ellos una amplia participación y buenos mecanismos de gobernanza y colaboración entre sectores e interesados. Los ejemplos muestran que tener una visión de futuro, dedicación y compromiso con la tarea, así como mucha perserverancia, son importantes para un proceso de transformación exitoso. Las soluciones basadas en la naturaleza han demostrado ser una herramienta clave: atractivas y multifuncionales, y con un coste razonable que las convierte en un activo valioso que cada ciudad puede usar.

 

Texto original de Birgit Georgi

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Foto 2: Rotterdam ©Rick Ligthelm
       
Foto 3: Vejle Fjorbyen ©Finn Byrum
         
Foto 4: Thessaloniki ©Municipality of Thessaloniki
        
Foto 5: Bilbao ©Municipality of Bilbao