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Casa para todos: Experiencias de las ciudades URBACT en vivienda asequible

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30 January 2018

¿Qué se puede hacer para evitar los desahucios? ¿Cómo puede una ciudad proporcionar vivienda a los grupos más vulnerables y a las personas con talento? ¿Pueden las viviendas bajas en carbono llegar a ser asequibles? Barcelona (ES), Dupnitsa (BG) y Poznan (PL) –tres ciudades reconocidas Buenas Prácticas URBACT- han desarrollado iniciativas interesantes para trabajar porque todo el mundo tenga alojamiento, mirando los aspectos sociales, ambientales y físicos de las políticas de vivienda.

Vivienda asequible: el problema hace que vuelva a aparecer en la agenda europea.

Hace dos décadas, se pensó que el problema de la vivienda se resolvería por sí mismo en las ciudades europeas. Los grandes programas de construcción de las décadas de 1960 y 1970 pusieron remedio a la escasez de vivienda, mientras que el giro económico neoliberal y la reducción del beneficio del estado benefactor a los que se consideraban más necesitados (sistema de bienestar residual) disminuyeron aún más la demanda efectiva de las familias. Este equilibrio artificial entre oferta y demanda cambió repentinamente con la crisis económica, que afectó en gran medida a la industria de la construcción. La enorme caída en la construcción de viviendas nuevas, junto con las políticas de austeridad de los estados (que condujeron a una reducción aún mayor en los pagos de bienestar) llevaron a un rápido aumento en los problemas de vivienda. No solo creció el número de personas sin hogar, sino también aquellos que viven en condiciones de vivienda física muy malas y / o en unidades superpobladas. Como una consecuencia a largo plazo de la crisis financiera, también se disparó el número de familias, que están amenazadas por el desalojo por no poder pagar sus crecientes costos de vivienda.

En un excelente artículo sobre el significado de la vivienda asequible, Laura Colini escribió lo siguiente: "Si la vivienda asequible simplemente significa que una vivienda adecuada debe ser accesible y estar al alcance de todos -especialmente para los que corren el riesgo de quedarse en la calle- las estadísticas de Eurostat de noviembre de 2015 sobre la asequibilidad de la vivienda dicen que 2014 el 11,4% de la población de los 28 países de la UE-28 destinaban el 40% o  más de sus ingresos (‘equivalised disposable income’) en vivienda.

La vivienda es un tema clave entre las ciudades Good Practices URBACT. La palabra clave "vivienda" se encuentra en 56 de los 97 proyectos que tienen este reconocimiento. Aunque el número de proyectos de vivienda "reales" es obviamente más pequeño (sobre 10), el resultado ilustra cómo de importante es el tema en las agendas de las ciudades europeas.

Inspiraciones y aprendizaje de Barcelona, Dupnitsa y Poznan

Prevención de desalojos: el ejemplo de Barcelona muestra cómo las ciudades están sujetas al marco legal nacional. Las ciudades, al diseñar sus propias políticas hacia viviendas asequibles, no operan en el vacío: muchos aspectos de las políticas de vivienda se determinan a nivel nacional. La Buena Práctica URBACT de Barcelona es un excelente ejemplo de esto.

Cuando Ada Colau, ex activista antidesahucios, se convirtió en alcaldesa de Barcelona en 2015, la estrategia política de Barcelona cambió radicalmente y el derecho a la vivienda se convirtió en un elemento importante de la misma.

‘Housing First’ es un enfoque bien conocido entre las ciudades, que tienen viviendas locales socialmente sensibles. Responde a la falta de vivienda ofreciendo unidades de vivienda en el fondo del mercado de viviendas en lugar de colocar personas sin hogar en refugios. Barcelona fue más allá y también presentó el programa ‘Housing Last’, que trata de mantener a las personas amenazadas por desalojos el mayor tiempo posible en sus pisos.

El número de desalojos planificados es alto en Barcelona, alrededor de 30 por semana. Antes, la razón principal de los desahucios era la ejecución hipotecaria. Ahora se ha convertido en el alto nivel de alquileres, en parte impulsado por el modelo de negocio AirBnB.

El objetivo político original de la ciudad era evitar que los desahucios tuvieran lugar o, al menos, hacer que la decisión final se tomara a nivel del municipio local, como la más cercana a los ciudadanos y conociendo mejor las circunstancias reales. Esto estaría en consonancia con las propuestas de la Federación Europea de Organizaciones Nacionales que Trabajan con Personas sin Hogar, Feantsa, una ONG de toda la Unión Europea centrada en la protección de las personas sin hogar.

Desafortunadamente, Barcelona tuvo que enfrentar la realidad: en España, como en la mayoría de los demás países de la UE, las competencias de vivienda se dividen entre los diferentes niveles de gobierno y las regulaciones locales bastante estrictas sobre desalojos no pueden ser modificadas por los municipios locales.

El Festival de la ciudad de URBACT en Tallin fue la ocasión para debatir el caso de Barcelona desde una perspectiva internacional. En Polonia, la ley nacional de vivienda no permite expulsar a las familias a la calle. El programa ‘Housing Last’ de Barcelona, que gestiona cerca del 80% de los casos de desalojo, ya sea deteniendo el proceso u ofreciendo alojamiento alternativo para familias donde no se puede evitar el desalojo no sería necesario en Polonia, ya que el derecho a la vivienda está asegurado (al menos para familias) por ley nacional. No es de extrañar que los representantes de Barcelona y Poznan intercambiaran sus tarjetas de visita: Barcelona parecía interesada en estudiar más a fondo los detalles de la ley habitacional de Polonia.

Cómo Dupnitsa y Poznan definieron la elegibilidad para viviendas asequibles para llegar a poblaciones específicas

La asequibilidad de la vivienda es un tema complejo. No existe una definición unilateralmente aceptada en los países de la UE, como lo muestran los casos de Dupnitsa y Poznan. Los límites de ingresos, un elemento clave para determinar la elegibilidad para viviendas asequibles, deben definirse localmente.

‘Un hogar para todos’, la Buena Práctica de Dupnitsa, Bulgaria, está destinado a la construcción de 150 nuevas unidades de vivienda social para familias vulnerables. Para ser designado con uno de estos pisos se propuso locamnete los siguientes criterios: ser ciudadanos búlgaros; vivir al menos desde cinco años en Dupnitsa; no tener propiedades adecuadas para vivienda permanente; no tener propiedad de bienes inmuebles no construidos, no poseer fábricas, talleres, tiendas, almacenes comerciales y comerciales; no tener nada en propiedad –incluidos vehículos a motor- de un valor total mayor que el valor de mercado de una vivienda en Dupnitsa. Además de estos factores, se otorgó un límite de ingreso: una cuarta parte del ingreso anual total del hogar debería ser menor que el costo de un precio de alquiler de mercado para un hogar correspondiente a las necesidades del hogar.

El número de residentes, que se consideraron elegibles en función de estos factores, fue mucho más alto que el número de apartamentos disponibles. Por lo tanto, se introdujo un sistema de clasificación de segundo grado, basado en el empleo, la edad, la educación, la salud y el estado familiar. Dentro de este ranking, las posibilidades de las familias eran más altas si se trabajaba (a diferencia de los desempleados), eran de mediana edad (a diferencia de los más jóvenes y mayores); tener una educación superior (en oposición a la educación más baja); ser padre soltero o tener muchos hijos (a diferencia de las familias sin hijos).

En resumen, en Dupnitsa las personas tuvieron la oportunidad de obtener un nuevo piso social que no tenía propiedades y tenía ingresos medios o bajos. Dentro de este grupo, sin embargo, las personas mejor educadas y empleadas tenían la ventaja. Los últimos criterios apuntan a los esfuerzos del municipio para seleccionar aquellas partes de la población necesitada que parece tener más ambiciones de aprender y trabajar (lo que significa excluir a los "pobres que no lo merecen").

Poznan desarrolló un enfoque diferente, centrado en retener a los graduados universitarios y a los jóvenes talentos de la ciudad, ofreciéndoles un departamento de alquiler asequible por hasta diez años. Los inquilinos son elegidos sobre la base de varios criterios de selección: deben ser graduados universitarios en los últimos cinco años, menores de 36 años y no deben poseer ningún otro apartamento en Poznań. Deben trabajar o administrar un negocio en Poznań y pagar impuestos allí. También hay un límite superior e inferior de ingresos.

En ambas ciudades, el nuevo programa de construcción de viviendas apuntó a viviendas asequibles para ciertos grupos de población. Para alcanzar sus objetivos, ambos programas utilizaron mezclas interesantes de límites superior e inferior: con límites superiores de ingresos y propiedades para enfocar el programa a la población relativamente necesitada pero excluyendo -con los criterios de ingresos, educación y empleo más bajos/mínimos- a aquellos que son los más pobres, con bajo nivel de educación o desempleados de larga duración.

Por supuesto, estos últimos pueden parecer condiciones muy controvertidas, lo que ilustra bien la complejidad del tema de la vivienda asequible.

¿Cómo hacerlo? El impacto decisivo del trasfondo institucional

Los programas de vivienda asequible requieren un fuerte liderazgo del municipio local. Dichos programas podrían aplicar herramientas muy diferentes, según su enfoque, ya sea para mantener a las familias vulnerables en sus viviendas, mejorar las viviendas de baja calidad o construir nuevas viviendas para grupos específicos de la población.

Las ciudades Buenas Prácticas de URBACT mencionadas aquí comparten la fuerte voluntad política para desarrollar políticas de vivienda con objetivos sociales y han desarrollado la capacidad profesional correspondiente dentro del municipio local para dirigir dichos programas.

Existen diferencias en otros detalles. Por ejemplo, Poznań ha creado la Asociación de Vivienda Social (PTBS), una empresa pública que puede administrar el programa de vivienda para graduados, cuando las otras ciudades no tienen tales instituciones.

En Tallin, se analizó en gran medida el grado en que se necesitan las empresas de vivienda de propiedad municipal para implementar con éxito programas de viviendas asequibles. Esta discusión llevó a un mayor intercambio entre Amberes y Poznan. Amberes no tiene su propia empresa de vivienda. Los representantes de la ciudad se interesaron por el proyecto de viviendas para graduados en Poznan y se preguntaron si tal programa podría llevarse a cabo sobre la base de alquilar viviendas en el mercado privado.

Aprendiendo desde una punta a otra de Europa

Una hora y media no es mucho tiempo para discutir sobre un tema tan complejo como la vivienda asequible. Las Buenas Prácticas presentadas en el panel en el Festival URBACT plantearon muchos dilemas interesantes, como qué grupos de población necesitan ayuda con la vivienda asequible, cómo se puede realizar su mejor selección (ingresos y otros criterios de selección) y hasta qué punto es el fondo institucional de propiedad pública necesario para esto.

Además de estas cuestiones, fue sorprendente ver cómo las ciudades europeas occidentales bien desarrolladas y ricas (Barcelona y Amberes) se interesaron por aprender de ejemplos innovadores elaborados en ciudades menos ricas (Poznan y Dupnitsa) de los nuevos estados miembros. Espero que los intercambios entre estas buenas prácticas durante el festival en Tallin y los vínculos recién establecidos entre las ciudades duren mucho tiempo y conduzcan a nuevas redes de trabajo en el futuro.

Lea más sobre el tema en el artículo ‘Un nuevo enfoque de la vivienda: la innovadora oferta de Poznan para mantener el talento joven en la ciudad’ de Karolina Prymas.

 

Artículo original de Ivan Tosics